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dialogo con jhon stuart mill sobre liberalismo


  • Diálogo con John Stuart Mill sobre el liberalismo

    Respecto a su libro "On liberty"

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    El hombre que se endiosa.Afirmación: “El individuo es soberano sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y sobre su mente”
    Respuesta: El individuo no es soberano sobre sí mismo. Es criatura, no creador.
    El soberano de la creación y por tanto del hombre, es Dios.
    Esta verdad se manifiesta en que la voluntad humana no es capaz de dar las leyes que rigen el mundo, ni siquiera de darse la vida a sí mismo. Depende de otro, este es, de Dios.
    La realidad constantemente le pone ante esta verdad, pues las cosas no son ni ocurren como quiere el individuo, sino que le son dadas por otra voluntad más grande y poderosa que él, esta es, Dios.

    Afirmación: “La única libertad que merece este nombre, es la de perseguir nuestro propio bien a nuestra manera en tanto que no intentemos privar a los demás del suyo, y obstaculicemos sus esfuerzos para conseguirlo”
    Respuesta: Dado que el hombre no es criatura, la verdad y lo bueno no los crea él, por lo que resulta absurdo afirmar que la libertad es buscar el propio bien, como si el hombre fuera soberano de sí mismo y él que creara su bien.
    Al revés, lo bueno para el hombre es otro dato dado, y éste debe usar el entendimiento y la razón para conocerlo y su voluntad para seguirlo.
    Luego el hombre no es soberano, sino siervo, esto es, su libertad consiste en la comunión con el bien, y Dios es el bien absoluto. Igualmente, su falta de libertad nace del error, esto es, del desconocimiento del bien; o del vicio, es decir, del conocimiento del mismo y la falta de voluntad para seguirlo.
    Dios tiene libertad absoluta y Dios es el bien y la verdad absoluta, luego la libertad no puede consistir en la posibilidad de hacer el mal; ésta existe solamente en el ser humano, pues su libertad es imperfecta, está dañada por el pecado original y por el error.


    El hombre endiosado que rompe con Dios.Afirmación: “La más intolerante de las iglesias, la Iglesia católica romana”
    Respuesta: Cuando se pretende erigir al hombre como un dios, lo primero que se hace es intentar romper con su realidad de criatura. Las normas éticas de la Iglesia que ordenó fundar el mismo Dios hecho carne ya no se ven como un bien, sino como un mal, no como liberadoras, sino como esclavistas.
    No obstante, esto es la voz del diablo, el primer ángel caído que dijo a su dueño: ‘No serviré’ y que tienta al hombre para alejarle de su Padre y oprimirle en el mal, perderle en el dolor bajo la promesa halagadora de la felicidad. Pero, ¿qué mayor felicidad que seguir las órdenes de Dios? De hecho, el hombre rebelado contra él, tarde o temprano vuelve a reclamar sus regazos como niño perdido que vuelve al hogar, donde encuentra la paz y la serenidad.
    Decía el padre Reginald Garrigou-Lagrange con total sabiduría que “La Iglesia es intolerante en los principios porque cree; pero es tolerante en la práctica porque ama. Y los enemigos de la iglesia son tolerantes en los principios porque no creen; pero son intolerantes en la práctica porque no aman”

    El mito de la libertad liberada de sí misma.Afirmación: “Aquellos que consiguieron romper primero el yugo de la que se llamó a sí misma Iglesia Universal, estuvieron en general tan poco dispuestos a permitir diferencias de opinión religiosa como esa misma iglesia”
    Respuesta: Efectivamente, la libertad absoluta no pertenece al hombre, aunque el individuo hecho dios que pretende el liberalismo así se lo crea. Y menos puede plasmarse en la limitación espacio-temporal del mundo material.
    Por otro lado, el hombre es un ser moral, su acción siempre está movida por la pasión, es decir, por la respuesta pasiva a una llamada. Por ello, no puede existir la neutralidad, la no moral. El ser es, y esto es una norma básica de lógica.
    Por lo tanto, esta afirmación no es una tara al sistema de premisas, sino una consecuencia lógica.
    Como decía Russell Kirk“Cuando los revolucionarios triunfan en su empeño de suprimir las viejas costumbres, devaluar las viejas convenciones y romper el hilo de las instituciones sociales, precisamente lo primero que descubren es la necesidad de instaurar nuevas costumbres, convenciones y continuidad”


    El problema de la afirmación de sí mismo como infinito.Afirmación: “Cada persona se hace más valiosa para sí misma, en proporción al desarrollo de su individualidad”
    Respuesta: Tras romper con todos los vínculos y ensalzarse como soberano absoluto en un acto de arrogancia y pecado (original) inigualable, este hombre nuevo debe reclamar su individualidad y despojarse de otras dos falsas cadenas: La autoridad y la costumbre.
    Esto, evidentemente, rompe el principio de la comunidad como un cuerpo orgánico de reciprocidad y fraternidad, donde cada uno sirve a Dios en el lugar que le corresponde, y todos estos necesarios (véase San Pablo 1 Cor 12 y Rom 13), para crear la sociedad atomizada, con un “ethos” roto donde prevalece la lucha (de clases, política etc.) y acaba reinando la tiranía del más fuerte, esto es, del que es capaz de imponer la soberanía de sí mismo sobre el corpus social.
    Frente a la justicia, la verdad y la armonía, imperan el poder, el interés y el caos. La autoridad se vuelve problemática y la costumbre vil. Pueblos de malas tradiciones y gobernantes corruptos.
    Bien señaló Ramiro Fernández y Valbuena que el liberalismo “primero hace al hombre un semi-Dios; después le despoja de su divinidad, arrojándole de pies y manos al Moloc de los tiempos modernos: El Estado”


    ¿Optimismo antropológico? ¿O determinismo herético?.Afirmación: “La única fuente de mejora inagotable y permanente es la libertad, en tanto que, gracias a ella, son posibles tantos centros independientes de mejora, como individuos existen”
    Respuesta: Esta tesis es la raíz del laissez-faire, laissez passer, y ambas se remontan a la ‘mano invisible’ de Adam Smith; un error y una herejía muy graves.
    De esta manera, se piensa equivocadamente que el libre arbitrio de dios absoluto del constructo de hombre liberal es un bien en sí mismo y por lo tanto se le despoja de toda responsabilidad, bien asumiendo que aunque haga el mal y la injusticia, siempre va a producir lo bueno y lo justo, o bien directamente creyendo que no tiene voluntad para obrar y no obrar y que sus actos no los hace él, sino que son consecuencia de una alienación, ya sea materialista, ya sea sociológica.
    En el fondo este error y esta herejía lo que llevan es a despojar al hombre de toda voluntad, reduciendo su dignidad a ser un mero animal y sumergiéndole de los altares divinos a los infiernos de la incapacidad.
    Es lo que tiene el diablo, promete con buenas palabras y luego se castiga al incauto. Como avisaba Juan Luis Vives“Pensando ser mas que los Angeles vino a ser menos que hombre”


    Vaguedades en torno a la justicia y el derecho.Afirmación: “Los actos de individuo pueden ser perjudiciales para otros, o carecer de la debida consideración a su bienestar, sin llegar al extremo de violar cualquiera de sus derechos constituidos”
    Respuesta: Las premisas antes citadas llevan a rebajar al hombre a la altura de un animal, a despojarle de su voluntad y de su responsabilidad, y a crear un orden tiránico que desemboca en los agujeros del socialismo.
    Y así, como el liberalismo pervierte el verdadero significado de la libertad, el socialismo acaba aniquilando la sociedad; padre e hijo de la mano de las tentaciones del diablo. (¿Es de extrañar que Mill acabaría siendo las primeras lanzas de la socialdemocracia?)
    No obstante, para calmar los ánimos y distanciarse de su hijo natural, hágase la cuña del 'gobierno limitado' o de 'los límites son el derecho'. Y cabe preguntarse para dar la última punzada a la herejía: ¿Y cuáles son esos límites?, ¿y cómo se instituye el derecho en un orden donde todos son semi-dioses despojados de toda moral, de toda costumbre y de toda autoridad con su verdad particular? La democracia de masas y el contrato social fueron las primeras respuestas, Hitler (entre otros) la consecuencia, y el relativismo, el nihilismo, y de nuevo la incapacidad, el resultado final…


    Corolario 1:Resulta absolutamente llamativo que mientras el liberal acusa al católico de la irracionalidad de la fe (asunto verdaderamente falso), él mismo la profesa cuando crea sus dogmas.

    Corolario 2:“Ante todo conviene hacer notar que el Liberalismo es uno, es decir, constituye un organismo de errores perfecta y lógicamente encadenados, motivo por el cual se le llama ‘sistema’. En efecto, partiendo en él del principio fundamental de que el hombre y la sociedad son perfectamente autónomos ó libres con absoluta independencia de todo otro criterio natural ó sobrenatural que no sea el suyo propio, síguese por una perfecta ilación de consecuencias todo lo que en nombre de él proclama la demagogia más avanzada”
    Félix Sadrá y Salvany, “El liberalismo es pecado”

    Corolario 3:“Porque amo a la libertad, aborrezco el liberalismo, ya que el liberalismo, no es la libertad; quien diga que es la libertad se engaña grandemente: El liberalismo es a la libertad, lo que el filosofismo a la filosofía, es cabalmente la corrupción y la muerte de la libertad. El liberalismo -añadía- es la filosofía cínica y mofadora del siglo último; el liberalismo es la razón humana sacudiendo con soberbia el yugo de la Fe; la concupiscencia del bien material y el menosprecio del bien moral; la glorificación de la fuerza triunfante; el hombre hecho rey y pontífice; el hombre amador de sí mismo hasta el desprecio de Dios; en una palabra, el liberalismo es el derecho humano emancipado del derecho divino”
    Antonio Aparisi Guijarro

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